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EL MUNDO - Jueves, 15 de noviembre de 2000 - Número 20
INFORME | IMPRESORA
La impresión del hogar, hasta ahora, estaba dominada abrumadoramente por la tinta. Las láser resultaban excesivamente caras. El modelo que presenta Lexmark, compañía desgajada de IBM, quiere acabar con el tabú: menos de 60.000 pesetas con calidad láser y una velocidad de 10 páginas por minuto

LEXMARK 312L
Una láser con vocación doméstica

 
  JOSÉ LUIS LÓPEZ GALLEGO

La primera compañía que empezó a trabajar en el concepto de impresora láser fue Xerox allá por 1969. Dieciocho años después, su modelo 9700 ofrecía nada menos que 120 páginas por minuto por el precio nada asequible de 70 millones de pesetas –al cambio actual–.
A pesar de los avances e inventos de Xerox, fue realmente Canon la empresa que en 1982 estrenó la primera láser de sobremesa. Canon llegó a un acuerdo de comercialización con HP, y al finalizar 1985 había vendido más de 500.000 impresoras y era claramente líder de mercado con un 83% del total.
Desde entonces, tanto HP como otros han desarrollado sus propios sistemas y entre todos los fabricantes, Lexmark, es uno de los más prestigiosos en lo que se refiere a calidad y servicio. Esta compañía, en origen una división de IBM, ha desarrollado su propia tecnología y existe como tal desde el año 1991.
El modelo que aquí analizamos, el Optra 312L, se presenta como una impresora de alta calidad que, por su relación precio/prestaciones, está especialmente indicada para el mercado de consumo y para pequeñas empresas.
Para las necesidades del mercado al que se dirige, su velocidad de 10 páginas por minuto es más que suficiente. Además, alguien en Lexmark se ha dado cuenta de que cuando se imprimen documentos de pocas hojas –lo más usual–, el tiempo de calentamiento y preparación de la página inicial puede ser más importante que la velocidad de impresión posterior. Por ello, la Optra ha sido diseñada para imprimir la primera hoja en sólo 15 segundos.
Tanto si se conecta al puerto paralelo como si utilizamos el USB que también incorpora, la carga de los drivers en el ordenador y su posterior configuración son muy sencillas. Como ya es costumbre, no hay más que introducir el CD Rom y seguir las instrucciones. Lo mismo da que sea para Windows (9X, NT, 2000 o Millennium) que Macintosh (OS8.6 o superior), todos ellos vienen soportados en el CD.
Otras características significativas de esta impresora de Lexmark son su resolución de hasta 1.200 puntos por pulgada, su memoria de 2 Mb ampliable a 66 Mb, sus cartuchos de tóner a elegir para 3.000 o 6.000 hojas y su capacidad de emulación PCL6.
El cambio del tóner es sencillo, sólo hay que tirar del asa incorporada para extraer el cartucho junto con el cilindro fotoconductor. Con respecto al tamaño –factor importante en la mesa de trabajo– hay que decir que es reducido: 345 mm x 365 mm x 224 mm– y con respecto al ruido, que no es de las impresoras más ruidosas –48dBA en funcionamiento y 35dBA en espera–.
La garantía es de un año con servicio a domicilio e incluye el reemplazo de la máquina y se pueden contratar extensiones de hasta cuatro años más. Los precios van desde 6.900 pesetas para un año más, hasta las 22.900 para la ampliación de cuatro años extra.
El precio de venta recomendado –59.900 pesetas– es, sin duda, uno de los grandes atractivos de esta impresora, aunque conviene saber cuánto nos va a costar mantenerla en funcionamiento. Cualquiera que tenga una impresora Inkjet, por ejemplo, sabe lo caros que pueden llegar a ser los recambios de tinta.

EL TÓNER. En el caso de la Lexmark Optra 312 L, el consumible que viene instalado con la impresora es sólo para 1.500 hojas. Cuando éste se termine, el tóner Lexmark se vende –como ya hemos comentado– en dos versiones: 3.000 y 6.000 hojas, con precios respectivos de 14.900 y 25.900 pesetas.
El número de hojas reales que seremos capaces de imprimir dependerá del uso que se haga. Los mencionados están calculados por Lexmark para una cobertura de página del 5%. Como punto de partida es razonable asumir que gastaremos unas 4,97 pesetas por página con el tóner de 3.000 hojas y 4,32 pesetas por página con el de 6.000. Si el usuario hace este pequeño cálculo llegará a la conclusión de que en la mayoría de las impresoras de inyección de tinta el precio por hoja es todavía más caro. Eso sí, a la hora de pagar, no es lo mismo desembolsar 4.000 pesetas por el consumible que unas 25.000.
En lo que se refiere al cuidado del medio ambiente, la propuesta de Lexmark, en la medida en que se realice tal y como es presentada, es un buen ejemplo. No emplea CFC u otros productos perjudiciales en el proceso de fabricación y utiliza tintas ecológicas. Reduce el consumo de cartón y diseña las impresoras para que consuman menos energía, ahorren tóner, etcétera. Por lo que respecta a nuestro papel como usuarios, está en nuestra mano qué hacer con el tóner una vez acabado. Podemos tirarlo a la basura sin más o podemos hacer una llamada al teléfono que Lexmark nos ofrece –número gratuito que figura en el embalaje–. Si llamamos, recogerán el cartucho vacío y lo reciclarán o se desharán de él de la mejor forma posible, sin coste alguno para el cliente.

CÓMO FUNCIONA. En el instante en que pulsamos la tecla para imprimir un documento, se desencadenan –primero en el ordenador y luego en la impresora– varios procesos hasta que aparece la página impresa.
Aunque existen variaciones, según el equipo de que se trate, el proceso más común comienza con el software del sistema operativo convirtiendo el texto y los gráficos de la pantalla a un lenguaje que la impresora comprenda. Cuando ésta recibe los datos, los procesa y los transforma en una imagen formada por los puntos que finalmente habrá que imprimir, ordenados en matriz por filas y columnas.
A medida que unos cuantos rodillos de goma arrastran el papel hacia el interior, un haz láser comienza a moverse a gran velocidad sobre el rodillo fotoconductor OPC (Organic Photo-conducting Cartridge). Éste es un cilindro que ha sido tratado en su superficie con un material orgánico para almacenar una carga electrostática en aquellos puntos que son alcanzados por la luz del láser.
El rodillo OPC gira y el láser avanza, transversalmente, sobre la superficie superior en una perfecta sincronización. En cada pasada, el láser puede encenderse y apagarse miles de veces. Cada punto sobre el cilindro que es alcanzado por la luz queda cargado electrostáticamente, lo que causará que en el paso posterior, capte una dosis de tinta y se convierta en un punto negro sobre el papel. En cambio, los puntos de la línea en los que el láser permanece apagado no se cargarán, no recogerán ninguna tinta y sobre la hoja resultarán blancos. La precisión y la velocidad a la que todo esto sucede es el verdadero éxito de la tecnología.

PCL: (Printer Command Language) o lenguaje de comandos para impresoras, desarrollado por Hewlet Packard y que hace posible un mismo resultado de impresión con diferentes máquinas.


Alimentación
En la parte trasera encontramos las bandejas para papel. La última por atrás es la de alimentación automática con capacidad para un máximo de 150 hojas.
La inmediatamente anterior es la bandeja de alimentación manual, que dispone de un canal de buena anchura para facilitar al máximo la introducción del papel.
La impresora admite, además, etiquetas, sobres y cartulinas de un cierto grosor y también transparencias siempre que éstas sean para impresora láser –capaces de aguantar la temperatura de fusión del tóner–.
En el extremo delantero de la Lexmark está la bandeja de salida con capacidad para 100 hojas. Esto significa que para trabajos realmente voluminosos, el límite no está en la bandeja de entrada sino en la de salida. Para resolverlo tenemos la alternativa de abrir la protección frontal. Al hacerlo desaparece dicha limitación, ya que el papel sale recto sobre la mesa, eso sí, bastante menos organizado.

Ampliación de memoria
La posibilidad de expandir la memoria de esta impresora –por encima de los dos Mb con los que viene preparada de fábrica– no es un capricho. En primer lugar, con una memoria mayor tendríamos la ventaja de que la impresora sería capaz de cargar más páginas desde el PC y así, el tiempo que éste permanece ocupado enviando datos se reduce.
Además, para poder utilizar la resolución máxima de la impresora –los 1.200 ppp– la ampliación es un paso imprescindible.
En las pruebas realizadas –con dos Mb–, al imprimir ficheros con resolución de hasta 600 ppp nunca tuvimos ningún problema. Sin embargo, para los ficheros con gráficos de 1.200 ppp la impresora se bloqueaba constantemente. Era necesario apagar para volver a empezar e incluso enviar las páginas una a una. Para sacar partido a los 1.200 ppp tendremos que ampliar la memoria y Lexmark recomienda ocho Mb como mínimo.

Panel de control
El panel de control de la Lexmark Optra 312L es francamente sencillo pero es todo lo que se necesita.
Una serie de leds de colores nos informan del estado de la impresora. Uno nos indica si está lista, otro si está recibiendo información desde el ordenador, y el tercero nos avisa –también lo hará la pantalla de error de Windows– de que necesitamos añadir papel. Los otros dos indicadores luminosos están dedicados a advertir sobre posibles fallos. El de “Paper Jam” anuncia un atasco de papel y el de “Error” se dedica a todos aquellos fallos no originados por atasco de papel.
Otro led nos dirá si tenemos que presionar el botón de reset situado en la parte inferior.
Obviamente, las funciones del panel de control pueden parecer austeras, pero son complementadas con una abundante información proporcionada por los drivers de la impresora instalados en el ordenador.

Gráfico

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