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EL MUNDO - Jueves, 15 de noviembre de 2000 - Número 20
EMPRESAS | FORMACIÓN
Indra es una de esas pocas empresas españolas sin complejos para enfrentarse a “monstruos” como IBM o Siemens en su propio terreno. Su última hazaña: montar el que será el mayor centro de simulación aeroportuaria del mundo. Un contrato de 4.000 millones para formar controladores aéreos

SIMULACIÓN
Tan real como una torre de control

 
  GERMÁN PINEDA

A partir de enero comenzará a funcionar el que va a ser el mayor centro de simulación del tráfico aéreo del mundo, situado junto al aeropuerto de Barajas, en Madrid. Su objetivo es formar a especialistas en el control del tráfico aéreo y resolver la insuficiencia, en número, de este tipo de profesionales.
La carencia de controladores aéreos es endémica en España y otros países europeos. Ahora mismo, habría que reforzar los 1.700 controladores distribuidos por todos los aeropuertos con un 40% más –otros 700– durante los tres próximos años, según valoró Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea), el organismo público gestor de nuestras infraestructuras aeroportuarias.
Para cumplir con este compromiso y subsanar definitivamente esta endémica carencia, la Sociedad Estatal para las Enseñanzas Aeronáuticas (Senasa) ha construido un edificio de seis plantas en sus instalaciones colindantes al aeropuerto de Barajas que va a dedicar íntegramente a la formación de los nuevos profesionales.
Mediante un concurso público internacional, la compañía española Indra ha sido seleccionada, hace unas semanas, para desarrollar lo que está llamado a convertirse en el centro de simulación de referencia en el ámbito de la enseñanza aeronáutica.
Indra facturó en su último ejercicio 97.186 millones de pesetas con un crecimiento del 35%. De propiedad pública, fue privatizada en marzo de 1999 y desde la primavera pasada cotiza en Bolsa. Entre sus accionistas figura Caja Madrid, Banco Zaragozano y la multinacional Thomson CSF. Esta empresa de capital español compite en el mercado internacional de integración de sistemas con multinacionales como IBM o Siemens y tiene más de 9.600 trabajadores. Su actividad en el apartado de gestión del tráfico aéreo supone el 23% de sus ingresos totales y le lleva a estar presente en una treintena de países en los cinco continentes. Su último trabajo ha sido un simulador de aproximación encargado por el Gobierno holandés, pero nunca hasta la fecha había acometido un proyecto de las dimensiones del centro de Barajas. Indra también es responsable de la gestión e integración informáticas de muchos procesos electorales.
Para realizar las labores de instrucción del futuro controlador, cualquier escuela debe saber emular con el mayor realismo posible las distintas secuencias de control por las que pasa una aeronave durante el vuelo. Así, todo su movimiento en tierra y el despegue se gestiona desde la torre del aeropuerto. A continuación se transfiere dicha gestión al centro de control de aproximación que tenga responsabilidades sobre el área geográfica donde se encuentra. Cuando la aeronave alcanza su trayectoria de crucero, se hace cargo de su supervisión el centro de control de ruta correspondiente y, en función de la duración del trayecto, pasará por uno o varios controles de ruta. Del mismo modo, cuando el avión va a salir de su autovía, la responsabilidad vuelve a recaer en aproximación y finalmente, en la última fase, el control se transfiere a la torre del aeropuerto de destino, a unas 20 millas del mismo.

Real. En el nuevo centro de simulación, en el que Senasa va a invertir 5.700 millones de pesetas –a los 4.000 del contrato con Indra hay que añadir los 1.700 del edificio–, se podrá reproducir con exactitud cuasi clónica hasta el más mínimo detalle tanto formal como operativo de lo que el alumno se encontrará en un centro de control real, con lo que al finalizar su formación su proceso de habilitación como controlador profesional será muy breve.
El equipamiento previsto por Senasa dota a su centro de unas capacidades de formación hasta ahora nunca vistas: contará con tres simuladores de ruta/aproximación que permitirán el trabajo simultáneo de 36 alumnos y seis simuladores de torre con una visión de 180 grados –convertibles en tres de 360 grados– para otros 48 alumnos. Y todos ellos perfectamente integrados entre sí, de tal forma que cualquier ejercicio es válido para todos los escenarios, con lo que las posibilidades de plantear supuestos por parte del instructor son incontables.
Por poner sólo un ejemplo, la capacidad del sistema permitirá simular simultáneamente 500 aviones en vuelo y hasta otros 1.000 en tierra.
La puesta en funcionamiento del centro de simulación prevé dos fases: en una primera se pondrá en marcha el sistema básico, la réplica de un centro real. Esto es lo que estará operativo a partir de enero próximo. La segunda y definitiva fase significará que el centro será cien por cien operativo, a finales de 2001, para lo cual tendrá que ser dotado de herramientas específicas de formación.
La intención de Senasa prevé recuperar su inversión de pesetas ofreciendo cursos de formación, no sólo para controladores españoles, sino a especialistas de todo el mundo.

http://www.indra.es


GESTIÓN DEL TRÁFICO

Vuelos automáticos
Para coordinar y agilizar todos los procedimientos de control del tránsito aéreo español, Aena concibió hace años un sistema automático único que se conoce como SACTA (Sistema Automático de Control del Tránsito Aéreo), cuyo desarrollo recayó íntegramente en Indra.
SACTA intercambia datos con otros sistemas extranjeros bajo un lenguaje de estándares internacionales. Es un sistema flexible que permite su adaptación a cualquier configuración operativa con sólo generar una base de datos adecuada. Incluye el procesamiento de planes de vuelo; el tratamiento de la información procedente de radares: recibe, clasifica y distribuye la información meteorológica y aeronáutica que solicitan los diferentes puestos de control; permite la ejecución de las comunicaciones orales que requieren los controladores en sus puestos; y supervisa y permite la reconfiguración automática o manual de todos los elementos que integran el sistema. Además de todo lo mencionado, hace posible el entrenamiento de los controladores en un entorno idéntico al real.


COMO UN JUEGO

Aprender en un mundo virtual
En las seis plantas del edificio tendrán cabida todas las etapas de aprendizaje por las que pasa el futuro controlador. Una primera fase la constituyen las salas CBT (Computed Based Training), en las que se instruye muy genéricamente sobre conceptos de reglamentación y normativa aeronáutica. Cerca de un centenar de alumnos toman un primer y sencillo contacto con el mundo de la simulación.
El proceso siguiente ya está relacionado con la formación en escenario real, a través de las Unidades de Control de Sector (UCS), tanto de los simuladores de ruta y aproximación como de torre. Se trata de las posiciones que adoptan los alumnos y son exactas a las existentes en los centros de control reales. Para los dos primeros la configuración es de seis UCS por sistema, cada uno de ellos para dos alumnos –uno en control ejecutivo y el otro en control planificador–, mientras que cada simulador de torre lo integran cuatro UCS en visión de 180 grados, posición con la que se emula el 99% de los casos, dadas las actuales infraestructuras aeroportuarias. La diferencia de este último respecto a los anteriores y lo que le confiere mayor espectacularidad desde el punto de vista tecnológico radica en que incorpora una función añadida, que es la simulación visual: se trata de intentar reproducir con la máxima verosimilitud lo que ve el controlador a través del canal de la torre. Indra lo hace posible mediante un sistema de retroproyección multicanal de alta resolución –similar al desarrollado por la NASA hace unos meses en uno de sus sistemas de formación–. En virtud del mismo, en unos paneles de gran tamaño se aprecia una imagen virtual muy fidedigna de lo que realmente sería la visión desde los cristales de una torre de control. Además, a diferencia de otras, esta tecnología proporciona una gran comodidad en el grado de luminosidad.

Salas de pilotos. Como parte integrante de los simuladores, son fundamentales las salas de pilotos. En ellas, más de 80 alumnos asumen la función de pilotos de manera simultánea para alimentar la información de las aeronaves siguiendo las instrucciones de quienes ejercen de controladores o bien reaccionando según las indicaciones que les haga el profesor.
Todo este sistema se complementa con áreas técnicas, múltiples salas de equipos y lo que se conoce como salas de briefing y de-briefing para la reproducción y explotación de datos para su evaluación. Así, un número indefinido de alumnos puede asistir simultáneamente a estas sesiones y sigue recibiendo instrucciones a través de sistemas de proyección de ejercicios previamente grabados o, incluso, visualizar los que estén en ese momento en ejecución.
El conjunto, en definitiva, está dotado de todo tipo de herramientas de ayuda a la formación que facilitan la tarea del personal docente y constituye un entorno integral y homogéneo que cubre todas las áreas y niveles de instrucción de los controladores. Todo el sistema es un elemento de configuración más dentro del entorno SACTA, lo que permitirá su evolución al mismo ritmo que los sistemas que se utilizan en la vida real.


CLAVES

El sistema

Tamaño.- El sistema completo del centro está integrado por tres simuladores de ruta/aproximación y seis de torre que pueden trabajar de forma simultánea. Esta es la principal característica distintiva con respecto a cualquier otro sistema desarrollado hasta la fecha.
Integración.- Incorpora todos los niveles de formación y entorno de trabajo posibles, desde los más elementales hasta los más sofisticados.

Modularidad.- Cada uno de estos niveles y entornos son partes autónomas y constituyen productos y áreas de formación que se pueden diferenciar del conjunto.

Homogeneidad.- En un doble sentido: entre los diferentes niveles y entornos de formación, ya que el sistema permite compartir recursos, ejercicios y herramientas. Y respecto a los sistemas reales, con los que comparte requisitos técnicos, operativos y funcionales.

Flexibilidad.- La configuración permite que cada conjunto de dos simuladores pueda funcionar con dos escenarios independientes que abarcan una visión de torre de 180 grados cada uno, o bien como un simulador único de 360 grados de visión.

Última tecnología.- Las consolas de las Unidades de Control de Sector (UCS) son réplicas idénticas a las instaladas en los centros y torres de control reales.
En los simuladores de torre, el sistema visual está realizado con técnicas de retroproyección multicanal de alta resolución.


ARIADN@