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EL MUNDO - Jueves, 15 de noviembre de 2000 - Número 20 VIDEOJUEGOS | ESTRATEGIA |
| Esta nueva entrega de Red alert vuelve a ganarse a los amantes de los juegos de estrategia. más herramientas de lucha: unidades y armamento, nuevas misiones y gran jugabilidad, pero tiene una pega: no ha sido traducido
RED ALERT 2 |
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| CHECHU LÓPEZ ASENJO | |
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Hay cosas que nunca cambian. Evolucionan, pero un poco, lo justo para mantener su carácter, con sus virtudes y defectos, y permanecer grabadas a fuego en las neuronas como un objeto de deseo. Éste es quizá el rasgo distintivo de la nueva entrega de la serie Command & Conquer. Perdura en el tiempo y de qué manera. La primera entrega supuso una flamante y vanguardista transformación del concepto de la estrategia en tiempo real, adorada por millones de jugadores de todo el mundo. La que llega ahora, con algunos retoques, mantiene esos rasgos propios: diversión y adicción desde el primer combate.Así, nos encontramos ante otro capítulo de esta historia que, al igual que sus predecesores, cautiva y entretiene como no hay otros, con permiso de los Starcraft, Warcraft, Age of Empires o Civilization, por poner algunos ejemplos. Nadie sabe la razón, pero ahí está. Ha pasado un lustro y adentrarse en la segunda parte de Red Alert significa recuperar la ilusión por la estrategia, clásica y básica quizá, pero siempre tan atrayente. La historia continúa en el punto en el que terminó la versión anterior. Para refrescar la memoria, se supone que Hitler había desaparecido de la faz del planeta y Stalin asumió un poder imparable y devastador en Europa. Ahora, los norteamericanos se ven amenazados por la URSS, hasta el punto de que los soviéticos invanden EEUU. Los aliados, con los estadounidenses al frente, deben evitar la conquista de su amada tierra. En esta ocasión, la originalidad surge en el planteamiento de las misiones. La primera, al mando de los rusos, consiste en destruir, nada más y nada menos, que el Pentágono. Pero la cosa no queda ahí. Con los estadounidenses el primer objetivo es repeler la inevitable destrucción final de la Estatua de la Libertad. Casi nada. Por suerte, el hilo argumental de todas ellas rebosa coherencia y mantiene toda la pasión de esta serie de entregas. De tal manera que disgusta abandonarlo. También hay aspectos renovados en la lucha. Nuevas unidades y armamento pesado, sólo que ahora con un mayor equilibrio entre las fuerzas de ambos bandos. Ninguno de ellos está en clara desventaja, aunque el soldado inefable y casi indestructible, Tanya, participa en exclusiva con los norteamericanos y, por cierto, desde la primera misión. Ha cambiado, también, la representación de vehículos, ejércitos y construcciones. Asimismo, la posibilidad de alcanzar una resolución de hasta 1024x768 píxeles contribuye a lograr un mejor estilo gráfico en general. Todo ello, unido a la facilidad de manejo con apenas el ratón, otorga una jugabilidad extrema y vertiginosa. SORPRESAS. Entre las carencias, la supresión de algunos efectos especiales que aparecieron en Tiberiun Sun, la tercera entrega de la serie, considerada segunda parte del primigenio C&C. Pero también hay sorpresas positivas, como la posibilidad de introducir combatientes en los edificios para que actúen como francotiradores. Por si fuera poco, la densidad de población por píxel no ralentiza tanto como en las partes anteriores la velocidad del procesador. El gran contratiempo radica en su idioma, el inglés, ya que no ha sido traducido al castellano, un elemento que nos obliga a afirmar que no estamos ante un juego perfecto.
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| ARIADN@ | |
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